Monday, November 24, 2008

Cuatro meses

Hace ya cuatro meses y medio que nació David, y el tiempo pasa volando. De hecho pasa tan rápido que apenas si he tenido tiempo de actualizar este espacio. Ya no necesito ver las fotos de recién nacido para darme cuenta de cuanto ha cambiado. Ahora cuando lo tumbo en la cama o cuando lo cojo para darle el pecho me parece un niño enorme, y es que ya no es ese bebé que podía acunar entre los brazos... ahora salen piernas y brazos por todos lados. De todos modos, lo que me hace sentir que ya no es tan pequeño es lo fuerte que es, ahora se gira para coger cualquier cosa que le llame la atención, patalea y grita para dejarte claro que es lo que quiere, y sobre todo, le encanta estar de pie y dar saltitos con su papá.

David es un niño muy sociable, le encanta estar con la gente y busca las caras para que le hagan cucamonas. La semana pasada empecé a darle la fruta batida, y le encanta. La pediatra me dijo que ya podía comenzar con la fruta, y aunque ahora suelen decir que lo mejor es la lactancia materna exclusiva, he decidido añadir la fruta en una de las tomas de la tarde, aunque luego suele tomar también un poquito de pecho.

La verdad es que lleva ya un mes despertándose cada tres horas durante toda la noche para comer, así que viendo que la cantidad de leche materna que toma es mucha, me ha parecido correcto añadirle también la fruta. De todos modos puedo decir que con la alimentación nos vuelven un poco locas a todas las mamás... Y que he tenido mis luchas internas por comenzar con la fruta. Me parece un poco exagerada la posición de muchos especialistas y madres que rechazan radicalmente cualquier práctica como ofrecerle agua o manzanilla si está tomando pecho, no hablo ya de complementar con la fruta... Creo que todo el mundo conoce ya las ventajas de la leche materna y si eres una persona que estás convencida de darle el pecho a tu hijo, no necesitas que te machaquen tanto. David estaba un poquito bajo de peso y en cuanto he añadido la fruta a su alimentación ha cogido 200 g en una semana. Supongo que algo le faltaría, sobre todo viendo las ganas con que se la toma. El resto de tomas es de pecho y tampoco es que eche de menos la cuchara. Es lo de siempre, sabe tomárselo bien y le gusta. Y a quien más le gusta es a mí, ya que me parecen unos momentos preciosos.

Pronto me reincoroporaré al trabajo y son muchos los sentimientos cuando vas viendo crecer a tu bebé, pero sobre todo no puedo evitar pensar que me dará penita cuando ya deje de alimentarlo, bañarlo y cambiarlo yo... Tengo la sensación de que no puedo disfrutar todo lo que quisiera porque todo va demasiado rápido y no me quiero perder cada uno los logros de cada día. No quiero que me cuenten lo que ha comido, lo que no ha comido o que ya es capaz de darse la vuelta. Es muy duro tener que dejar a tu bebé para reincorporarte al trabajo, es la frustración de no poder tenerlo todo.

Afortunadamente yo tengo bastante suerte, en el trabajo me puedo escapar cuando quiera y puedo dejar a David con su abuela con quien sé que estará bien cuidado. Así que debo de ser positiva y ver lo afortunada que soy, ya que aún me quedan un par de meses para poder disfrutar de él.