Tuesday, January 25, 2011

Noches de insomnio


Cuando tienes el segundo niño, ya tienes cierto manejo de la situación. No sales pitando a urgencias por el primer granito, mocos o por unas décimas de fiebre... eres capaz de identificar un catarro común por la evolución de la fiebre e incluso las dermatitis por hongos o por pañal (aunque sigas yendo al pediatra). La diferencia es que no vas sofocada pensando que tu hijo tiene algo gravísimo y no sabes que puede ser.

Las malas noches, sabes que vas a tenerlas... por dos. Pero no. No es por dos. Cuando había una mala noche con uno, pues te levantas ochenta veces, lo duermes, duermes un ratito, te turnas... Cuando hay dos. No hay turnos. Como mucho y con suerte, se reparten. Y la verdad... no sé que es mejor.

Clara está dormida, me toca ir a dormir a David. Me duermo en una cama de 80 (porque siempre te duermes tú antes que él) y me despierto a intervalos a base de patadas y cabezazos, le regaño, me vuelvo a dormir y en 30 minutos, con suerte, cae. Vuelvo a mi cama, donde está mi marido esperando con la niña, que claro, no va a estar dormidita en su cuna... no, está en brazos esperando a que vuelva y coger la teta para calmarse y dormir. Me tumbo en mi cama, con la niña en la teta, quitándole sus manitas con las que no para de pellizcarme. Al cabo de una hora, ya todos otra vez dormidos. Vuelve a sonar el niño. Claro, además de escucharlo tú, la niña también lo escucha. Con lo cual. Vuelta a empezar. Y así hasta que sale el sol.

Después de la noche de fiesta estoy empezando a pensar, que tal vez lo de los turnos... esté sobrevalorado. Dormimos todos en la cama. Muy mal, pero al menos no hay que levantarse ochenta veces y yo me quedo con la enana en la teta, ya cuando quiere se despierta y coge lo que le apetece... total. Espero que de este modo, tal vez cansandos de tanta familia, se quieran independizar pronto. :)

Tuesday, January 18, 2011

10 meses


Clara ya tiene 10 meses y estoy un poco alucinada. Ha pasado el tiempo y apenas si me he dado cuenta. Ya exige un montón de atención, de modo que David y ella están en una guerra constante por demandar compañeros de juego. Los veo a los dos y ya me parecen muy parejos, David juega con ella y ella corre tras él. Claro, que a los 5 minutos ella llora porque el es un poco bruto y le hace daño saltando por encima mientras gatea o porque le quita los juguetes. A pesar de tener un salón que parece el Toysrus, el juguete que usa el hermano es siempre el más codiciado. Y al revés.

Le gusta señalar los libros que le leemos a su hermano, y hace poco descubrió los libros de figuras que le enseñábamos a David cuando era más pequeño (gracias a la abuela que se los leyó) y le encantan. Va pasando y señalando las páginas para que le digas lo que hay representado y a su manera va imitando lo que puede. Lo que más le gusta, el tren, ya que es capaz de decir algo parecido a tenh. Y sube las manos imitando al mono cuando sale el mono. También se hace de querer cuando ve algo que le resulta dulce y suelta su ahhhh en un tono muy muy tierno (esto es cosa de niñas, no recuerdo a David hacer estas cosas). Le suele ocurrir con los gatitos o perritos que ve por la calle. Sigue riéndose con su hermano más que con nadie. En la bañera, cuando David salpica, ella ríe a carcajadas y él, alentado por sus risas inunda el cuarto de baño.

Me encanta verlos a los dos juntos, me hace sentirme feliz. David va a un ritmo de infarto, puedo tener con el conversaciones bien largas (todo un viaje a la playa de 1 hora) y entiende prácticamente todo. Tiene muchísima imaginación, y le hace mucha gracia jugar a ser algún personaje que le haya llamado la atención últimamente: Peter Pan, Capitán Garfio, El Sr. Smith, Baltasar, San José, la Virgen María, cualquiera... o todos. Claro, que en esos teatros el nos asigna y quita papeles a su antojo. También se inventa historias que se imagina, como que ve volar a Campanilla o que se sube a los tejados por la ventana como PapáNoel. Es un niño con mucha imaginación y me hace mucha gracia que me cuente todas esas cosas. También es bueno con Clara, le deja los juguetes, cuando quiere, y le canta canciones cuando llora. Es muy dulce y como siempre, siento que va más rápido de lo que mi memoria puede contener.

Halloween



Por Halloween compramos una calabaza y estuvimos en casa vaciándola y haciendo los ojitos y la boca. Le pusimos una vela dentro, y hubo que explicarle que no era de cumpleaños, aunque la sopló igualmente varias veces. Mi madre le compró una capa de vampiro y unos dientes y cuando llegó la noche lo disfrazamos con el maquillaje que yo tenía por casa. Al poco rato, llegaron los niños de la urba pidiendo chuches, así que nos fuimos con ellos a gritar el truco o trato a los vecinos.
Unos días antes ya andábamos contándole el cuento del "truco o trato" para explicarle lo que iba a pasar ese día y estaba muy emocionado. También aderezamos la historia con el cuento de mickey de halloween, para que fuera viendo los vampiros y el hombre lobo y todas esas cosas.
Cuando llegaron los niños David estaba alucinado, tenía un poquito de miedo de un niño más grande y con una máscara pero le encantó. Desde entonces, cuando hay luna llena dice con voz de cuento: hoy es halloweeeeeeeen, uhhhh. Y va a buscar su capa y hace de vampiro. Le ha encantado disfrazarse.